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Crisis: 2

"Desde mi ventana..."
Catherine Ford
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


La puerta de la oficina se encontraba abierta, algo a lo que Catherine no era particularmente afecta. Esa oficina en particular se encontraba al lado del acceso menos solicitado a la sala de control del Stargate, lo que convertía al pasillo exterior, posiblemente, en el segundo más transitado de la base. Sin embargo, hacía días que reinaba la tranquilidad.

La base aún se hallaba en estado de alerta después de lo que había ocurrido en Nueva York y Washington, D.C. Los medios aún no habían encontrado otro tema de que hablar. La retaliación era inminente; aunque sabía que ni ella ni ninguno de sus compañeros sería parte de ella. Los escombros de uno de los íconos del mundo occidental continuaban apilados donde habían caído, a pesar de que los esfuerzos de limpiar el área habían comenzado junto con la infructuosa búsqueda de sobrevivientes.

Dieciocho pisos bajo la tierra, la ventana al mundo de Catherine Ford estaba compuesta por la pantalla del televisor, y aquella puerta que, abierta, daba a un pasillo por donde ya no caminaba casi nadie. Ni siquiera había visto pasar a los equipos que habían regresado de otros planetas para encontrarse con la noticia. Tampoco había visto salir a ningún otro, pero ello se debía, simplemente, a que las operaciones habían sido suspendidas hasta nueva orden.

Excepto por el envío de alguna sonda, bendecida por su condición de artefacto inanimado, a algún planeta inconsecuente, nada sucedía que pudiera cambiar el tópico de conversación instalado. Parecía que no quedaba qué hacer, salvo esperar, rezar e intentar que el tiempo no se perdiera en incontables consideraciones que, a pesar de todo, se habían probado inevitables.

Arrastrado lánguidamente por el aire acondicionado, Ford escuchó el sonido de activación del Stargate. Apenas si podía oír voces provenientes de la Sala de Control, lo que significaba que no sólo se trataba de una activación programada, sino que se trataba de una conexión que se estaba estableciendo desde allí mismo. La brevísima pausa en su trabajo llegó a su fin al llegar a esa conclusión, y volvió a sumergirse en él. Filtró los sonidos del ambiente exterior en su cabeza, reemplazándolos con el ruido blanco que emitía el televisor en un nivel de volumen tan bajo como había elegido esa mañana.

Sin embargo, su concentración se vio interrumpida por un par de golpes secos sobre su puerta abierta. Catherine alzó la mirada para encontrarse con la figura del Sargento Mayor Grafton, prudentemente a un suspiro de distancia del umbral.

"¿Puedo ayudarlo, Sargento?"

El hombre asintió con la cabeza antes de responder. "Sí, Capitán. Se envió una sonda a P5S-365, y el Teniente Dickinson opinó que su presencia podría ser de gran utilidad, señora."

Catherine se mordió sabiamente un ¿Se supone que conozca a este tal Dickinson? antes de guardar el trabajo y apagar la computadora para levantarse de su asiento y seguir al Sargento Mayor hacia la Sala de Control. No sentía ansiedad, pero la actitud de Grafton no le daba pie para ello. Sí, notó con extrañeza, sentía curiosidad y hasta una pizca de emoción ante la oportunidad de abrir una ventana, hacia un planeta ubicado sólo Dios sabía dónde, que le brindara una vista distinta.

Quizá, poco a poco, todo volvería a la normalidad. Aunque nunca fuera como antes.


"Oro verde"
Catherine Ford
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


El Teniente Dickinson bien podría haber sido el jovencito flacucho, de estatura media y rasgos poco interesantes enmarcados por una mata de cabello color zanahoria y pecas hasta en el ombligo que Catherine había imaginado, de no ser que se trataba de un hombre de casi su edad, bastante más alto que ella, moreno, dueño de un par de interesantísimos ojos pardos y espaldas que parecían querer escapar de la talla de su uniforme. Habiendo saludado ya a un par de superiores más temprano esa mañana, el hombre se limitó a ponerse de pie ante su llegada a la Sala de Control y recibirla con un escueto "Me alegra que pudiera unírsenos, Capitán."

"Me siento encantada por la invitación, Teniente," respondió ella mientras se acercaba a la silla que el Teniente le ofrecía, junto a la suya. Estaba convencida que jamás lo había visto antes, aunque no podía estar completamente segura. La perseguía el recuerdo (o, mejor dicho, la falta de ellos) del final de la fiesta de cumpleaños de la Doctora Reyes, allá lejos y hacía tiempo, cuando su humilde intento de seguirle el ritmo alcohólico a la Capitán Marks la había puesto en una situación ligeramente incómoda.

Con eso en mente, y su mejor cara de póquer, tomó asiento de forma decidida. Quizá, también, resignada. Las pantallas de la Sala estaban cubiertas de imágenes y telemetría de P5S-365, el motivo por el que se encontraba allí. La cámara de la MALP estaba rotando, lentamente, con la clara intención de finalizar los 360 grados. El yermo paisaje no le resultaba particularmente familiar; una extensión monocromática, interrumpida por formaciones naturales de piedra que parecían emerger de la llanura arcillosa.

"En un segundo, Capitán," respondió el Teniente a la pregunta que Catherine no había decidido articular aún. Ella sonrió al reflejo del hombre en la pantalla, aunque él ni siquiera demostró notar el gesto. Finalmente, la cámara llegó a su punto de origen y se detuvo, mostrando el motivo por el que Ford había sido requerida.

"Entiendo que estuvo en una construcción similar hace no demasiado tiempo, ¿verdad?"

La Capitán observó la estructura, pero no contestó inmediatamente. Se trataba, sí, de algo muy similar, pero no exactamente. Sin embargo, el macizo edificio sobre una plataforma piramidal escalonada la obligaba a notar el parecido. Quienquiera que fuera este Dickinson, sabía hacer los deberes. "El Stargate estaba dentro de la construcción, no afuera. Y la pirámide tenía los escalones recortados a tablero, no a talud como en este caso," hizo notar finalmente.

Hizo caso omiso de la forma en la que el Teniente reaccionaba a su observación, llevando los ojos casi hacia atrás de los párpados superiores, como si para él esos detalles no tuvieran la más mínima relevancia. En cambio, Catherine decidió señalar los taludes de la pirámide. "¿Podemos ampliar este punto?"

"Por supuesto," contestó Dickinson secamente, acompañando sus palabras con un par de precisos movimientos de sus manos sobre el teclado del ordenador. La cámara amplió el área en la pantalla, convirtiéndola en una gran superficie pixelada que rápidamente fue ganando definición hasta mostrar detalladamente el área finamente trabajada en bajorrelieves.

"Esto tampoco es igual; los tableros eran lisos." Con la última palabra, Catherine giró la cabeza para observar a Dickinson, que seguramente ya se estaría arrepintiendo de haberla llamado. "Sin embargo, sí," señaló una figura en particular, "he visto este dibujo antes." Rió suavemente, ganándose así una mirada reprobatoria del Teniente. En verdad, no se estaban haciendo amigos.

"En Perú," se explicó, aún riendo. "Es una hoja de coca."

Hizo una pausa hasta lograr adoptar una expresión apenas seria. "¿A qué hora vamos a enviar una UAV?"


"Vacío"
Dara Santer Ana Reyes
Dra. Dara Santer, asirióloga (Marta)
Dra. Ana Reyes, Egiptologa (Ana)


Media hora, no había conseguido concentrarse más que media hora en los jeroglíficos, Ana todavía seguía con las imágenes del desayuno en la cabeza, cuando había visto en las noticias los testimonios de los supervivientes y escuchado cómo desde los aviones siniestrados los pasajeros habían contactado con sus familias para darles el último adios. Se sentía mal, mal por todo, no eran amigos ni siquiera conocidos, pero se sentía como si lo fueran, como si en un pedacito de su cabeza hubiera surgido una semilla de tristeza que poco a poco germinaba y le afectaba a su estado de ánimo.

Sintió que las paredes se le caían encima. Dejó el libro que tenía sobre las manos encima de la mesa y salió de su despacho, el marine que hacía guardia en el pasillo ni siquiera miró hacia ella, se habría acostumbrado ya a verla salir y entrar.

Oyó ruido en el despacho de al lado, se acerco lentamente, dudando entre llamar o no. Su preocupación por Dara no hacía mas que aumentar su fustración, llamó tímidamente y el ruido del interior cesó. Sin esperar respuesta, como hacía siempre, abrió la puerta lentamente, sólo se oía muy suave la radio y Dara estaba de pie, frente a una pizarra donde aparecían garabateados varios símbolos goa'uld. Tenía la mirada perdida en algún punto indeterminado del espacio que había entre ambas.

....los familiares todavía siguen buscando a sus seres queridos, entre los desaparecidos...... -la radio se oía dentro del profundo silencio que había en la habitación.

Ana no sabía que decir ni que hacer, se sentó de golpe en una silla y frunció el ceño.

....el presidente asegura que se tomarán las medidas oportunas......

Ana pensó que los burocratas siempre tomaban medidas, pero estas serían para quedar bien, para intentar justificar su mala intervención hasta el momento, para tomar venganzas que ya no arreglaban nada.....-Malditos todos.......- Dijo al aire, no sabía si Dara le estaba escuchando.

Dara se giró lentamente, apenas consciente de la presencia de Ana en su despacho.

"Tu conoces a Sally, ¿verdad? Me vino a visitar dos veces mientras estaba en París. No recuerdo si llegastéis a coincidir..."- hablaba con un tono de voz extrañamente calmado. "Es la hermana de Eric, ¿sabes? Ayer hablé con ella. Están bien, aunque claro... ¿te había contado que Eric trabajó durante muchos años en el WTC, en uno de los edificios anexos...?"

Su voz se transformó en un hilo de voz. Sally le había hablado de Ellen Lanford y de Michael Smith-Weston, dos de sus compañeros de instituto. Su madre de lo angustiada que había estado la tía Saundra hasta que su primo James había aparecido, 48 horas después del atentado en un hospital, ni sabían cuál. Su hermana de las horas fatales que se habían sucedido durante su guardia mientras decenas y decenas y personas entraban heridas por las salas del hospital algunas heridas, otras presas de ataques de histeria. Su padre de los familiares.

Y ella, ella todavía no había sido capaz de mirar la lista de desaparecidos en un gesto de auténtica supervivencia, porque creía que no podría soportarlo, encontrar un nombre, o un apellido. Ni quería pensarlo. Su cobardía la había llevado a no querer hablar con Eric, porque si lo hacía no sabía qué podría pasar.

Estaba angustiada por la idea de la pérdida, por estar preocupada de una maldita traducción cuando el mundo se desmoronaba, por no poder gritar al mundo que podían dejar de matarse porque ella sabía que había algo mucho mejor que todo eso, algo que podría cambiarlo todo...

Miró a Ana a los ojos, segura de que ella entendía, y que entendía todo; y notó como el nudo que sentía en la garganta apretaba más fuerte.

"¡Oh! Ana... yo no sé..."- y no pudo más porque los sollozos comenzaron a ahogarla.

Ana se acercó a Dara y la abrazó, intentando paliar su dolor y servirle de consuelo, las lagrimas empezaron a caer tambien por sus mejillas.


"La ruta de escape"
Catherine Ford Ana Reyes
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)
Dra. Ana Reyes, Egiptóloga (Ana)


Ana se encontraba en el gimnasio de la base, en la maquina de correr, intentaba pensar solo en seguir el ritmo de la máquina, vaciar sus pensamientos, se puso a contar los pasos...."uno, dos, tres , cuatro...." al llegar a ciento cincuenta su mente se distrajo al escuchar unas voces, eran un teniente y un sargento que se ejercitaban cerca de ella, que hablaban entre sí.

-...ya van a mandar una UAV........- oyó Ana que decía el teniente.

-...se retomaran las misiones en breve...- dijo claramente el sargento, Ana lamentó no poder escuchar más, el ruido de la maquina y que hablaban suave hacía que solo le llegaran fragmentos de la conversación, se sintió bastante cotilla, pero la verdad es que esa conversación la había hecho "despertar".

Paró la máquina, y salió del gimnasio como alma que lleva el diablo, fue a su habitación y se dio una ducha rápida, se vistió rápidamente y se dirigió hacia el despacho de la capitán Ford. Se detuvo y esperó dos segundos antes de llamar a la puerta.

Catherine escuchó los golpes mientras se encontraba de pie, contra la pared, observando no tan distraídamente la colección de imágenes que había coleccionado con Dickinson en la sala de control. Hacía rato que miraba la pausada sucesión de fotografías, sin saber bien qué buscaba, pero convencida que tenía una razón valedera para hacerlo. Descruzó los brazos y se enderezó, abandonando el frío apoyo del muro contra sus espaldas antes de contestar con un simple "Adelante."

Ana abrió la puerta, dijo un rápido -hola- a la capitán y la miró fijamente. - me imagino que estará muy ocupada... solo es un momento....ehhh- Ana tuvo un momento de apuro, no le iba a contar lo que había oído en el gimnasio, al final respiró hondo y lanzó la pregunta directa. - ¿Vamos a salir pronto a alguna misión?-

La Capitán parpadeó. - ¿Quiénes? ¿Nosotros?- dijo mirando hacia Ana.

- Esto.... - Ana se sentía fustrada, pensaba que la capitán Ford, al ser un rango militar, estaría informada, incluso más que un sargento y un teniente, al final confesó - ... oí por casualidad ....- se detuvo a pensar como exponerlo - ...que en breve se retomarían los viajes por el stargate.- terminó.

-No tenía idea...- Ford se lamentó por decir aquellas palabras en voz alta. Si había novedades en ese respecto, ¿no debía ella ser una de las primeras en saberlo? Aunque bien podría tratarse de un rumor sin base sólida, le tenía mucho respeto al viejo dicho si el río suena, es porque agua lleva... Decidió, con rapidez, que aún no había una decisión en concreto a ese respecto. Que, quizás, se trataba simplemente de una expresión de deseo que todos en la base podían compartir: volver a la actividad. No permitir que un puñado de terroristas, de la nacionalidad que fueran, los mantuvieran paralizados. Se acercó a su escritorio, y giró el monitor para mostrarle el contenido a Ana. Se le había acelerado el corazón ante la idea de salir. Salir fuera, lejos... de todo lo que los oprimía. Hacía días que deseaba escapar, y aunque era consciente que difícilmente sintiera distinto en otro planeta, no podía esperar a hacer la prueba. -Si fuera cierto, tendríamos dónde ir.- Dijo y miró a la doctora. -Nada espectacular, pero suficiente para ir a dar una vuelta.

- Confio que pronto sabremos algo... - dijo Ana - Hay muy poco movimiento últimamente... y creo que a todos nos vendría muy bien retomar las actividades.

Catherine asintió con la cabeza. -Si se está hablando al respecto, quizá no esté de más una visita a la Coronel...- se mordió el labio inferior con delicadeza mientras pensaba. -Para saber qué hay de cierto en todo esto...- sonrió. Y presionarla diplomáticamente para salir entre los primeros, qué tanto, finalizó en su cabeza. -Estaba justo a punto de tomar unos minutos libres... ¿vamos?

-Vamos.- Le contestó Ana.


"Como la primera vez"
Ana Reyes Dara Santer Catherine Ford
Dra. Ana Reyes, Egiptóloga (Ana)
Dra. Dara Santer, Asirióloga (Marta)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Con la puerta del despacho de la Coronel Riker bien a sus espaldas, Catherine detuvo bruscamente el paso vivo y animado con el que su superior la viera salir. Un poco, para esperar a Ana. La expresión de serena satisfacción se disolvió, mientras el ceño de la Capitán se fruncía con delicadeza, aunque casi con esfuerzo, producto de la falta de constumbre. Inconscientemente, se llevó una mano hacia la nuca e intentó enroscar un mechón de su cabello con los dedos, notando que alcanzaba a dar dos vueltas justas antes de escaparse. Conscientemente, sopesó los pros y contras de pasar por la peluquería.

Ana salió detras, con cara alegre y gesto pensativo, caminando despacio.

Apenas Ana se detuvo a su lado, Catherine no pudo resistir asegurarse que había oído correctamente. "¿Realmente me dijo que adicionara miembros al equipo de acuerdo a mi mejor criterio?" Preguntó, poniendo el énfasis en la misma área de la oración en la que creía haberlo escuchado.

-"Exactamente, eso ha dicho"- contestó Ana y sonrió. -"Tiene trabajo por delante, Catherine, ¿cuando empiezo a preparar mis cosas?"

"Desde ahora mismo, pero primero tenemos que avisar a..." se interrumpió, al observar a la misma persona a quien quería poner al tanto de la situación. Se sonrió al verla, comprobando, por su expresión, que algunos rumores viajaban más rápido que las malas noticias.

Dara divisó a sus compañeras desde el extremo opuesto del pasillo. Entornó los ojos al verlas junto a la puerta del despacho de Riker. Su intención era hablar con la Coronel, saltándose, como siempre, la cadena de mando que ella creía que no le vinculaba, para que le confirmara esos rumores que había oído; aunque bien podría decir en su descargo que había intentado hablar con Ford, pero no la había localizado.

Así que se le habían adelantado. Dara conocía lo suficiente a sus compañeras (a Ana especialmente) como para saber que "algo" (qué o cómo no podría decirlo) estaba pasando. Así que apuró el paso para encontrarse a medio camino con ambas.

-"¿Y bien?"- fue su escueta pregunta.

-"Genial"- le contestó Ana apresurada - "Podemos ir preparándonos para salir..."

"Shhhhh", pidió silencio Catherine, mientras les indicaba a ambas la puerta de su oficina, apenas cruzando el vano de acceso secundario a la Sala de Control. Una vez dentro las tres, cerró la puerta, y se apoyó de espaldas a ella. Sabía que sonreía como niño con juguete nuevo, aunque apenas dos semanas atrás una excursión como aquélla apenas si habría tenido efecto en su ánimo.

"Nos vamos, Dara, aunque en 72 horas. Tampoco es algo del otro mundo... aunque, claro, *es* otro mundo..." hizo una pausa, al sentirse, más que escucharse, ir por las ramas. "Chicas, no me molesta que se sepa que salimos, pero según nos dijo la Coronel, algunos jefes de equipo fueron temporalmente reasignados por pedido propio... gente que quiere colaborar en la planificación de la operación que se viene en el medio oriente."

Intercambiaron miradas; todas entendían lo mismo. Catherine continuó. "Eso significa que hay gente sin jefe de agrupación y no dudo que eso haya demorado la decisión del Comando de retomar la actividad." Estaba especulando, y lo sabía, pero cuando alguien le pedía que utilizara su mejor criterio, solía sospechar.

Ana asintió con la cabeza. Ya había oido rumores al respecto, y se había despedido de algunos militares a los que conocía.

"Bien. Entonces la dejamos trabajar, Catherine, ¿la podemos ayudar en algo?"

La Capitán asintió, pensativa. "Supongo que sí... Organicen el equipo que van a llevar, ténganlo listo con tiempo." Eso era, al fin y al cabo, lo básico, ni hacía falta decirlo. Sin embargo, tenía que tomar una decisión, y lo hizo mientras pronunciaba esas palabras. "Y si quieren invitar a alguien, por necesidad o porque le haga falta tomar aire, me avisan primero para preparar la papelería, si hace falta."

Les sonrió.

"Creo que van a ser los tres días más largos de mi vida: nunca antes quise cruzar el Stargate con tantas ganas. Ni siquiera la primera."


"Malas Noticias" - Parte I
Jonathan Holmes Catherine Ford
Dr. Jonathan Holmes, Asesor gubernamental (Jonathan)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Otra vez se había quedado dormido con los ojos abiertos, un viejo sistema que aprendió en los años de facultad, pero que ahora no hacía a propósito, sino por el cansancio acumulado. Habían sido unos días de largas y pesadas reuniones, de decisiones duras, algunas acertadas, ...y otras no tanto, que añadían un poco más de carga.

Cuando se llegó al consenso lo tenía claro, todo El Grupo menos el se trasladaría a Cheyenne y él viajaría a Guam. Mientras recordaba la conversación no dejaba de sonreír, no por el haber engañado a sus superiores, sino por que no podía engañar a su equipo... "Señor creo que es una idea excelente la de analizar sobre el terreno la operatividad" le comentaba después Martha imitando el acento escocés que él mismo ponía cuando quería enfadar más a alguien "y para cubrir más campo en menos tiempo los miembros del equipo viajarán a Cheyenne, y yo me encargaré de Guam, no se preocupe están preparados para este trabajo" su rubia compañera lo miró sin dejar de reír "...de verdad creías que podías engañarnos? Todos vimos tu cara cuando se dio esta oportunidad, quieres actuar de lobo solitario una temporada jefe,...o hay algo más...?"-

Se encontraban sentados en unas de las mesas del Blues Bar, ya se había constituido como * el bar * del equipo, donde todos podían desconectar un poco de su trabajo, y conocer a quienes estaban a su lado en el despacho. Holmes la miró a los ojos, sabía que Martha le hablaba con esa intimidad porque el resto de los miembros estaban enfrascados en una competición de dardos, y como siempre Alberth estaba ganando. "Me conoces, sabes que el estar tras una mesa y entre reuniones, me agobia, a veces tengo que desconectar" "A tal cargo tal honor jefe,...pero no me has contestado...del todo"-

Los altavoces del avión le sacaron de su sueño, y como siempre tardó más en esperar su equipaje que en pasar por la aduana, y alquilar un coche, no había querido avisar de su llegada, necesitaba un par de días sin informes, datos, y especulaciones.

Empezó a conducir hasta Talofofo, mientras las luces del vehículo sobre el asfalto le traían a al cabeza otros recuerdos, no tan agradables, después de 45 minutos se detuvo frente a una casa grande, y apagó la radio. Mientras miraba hacia la puerta empezó a crear varios saludos en su cabeza Eres un idiota ...¿no te callas ante presidentes y ahora no sabes que decir?-. Vio como se encendía una luz en la planta baja. Salió del coche, y llamó a la puerta. Tardaron menos de 5 segundos en abrir. Cuando la vio sus labios formaron una sonrisa.

"Hola Cat,...no te lo vas a creer, pero empecé a conducir,...y acabé ante tu puerta"

Hecho extraño, la figura frente a ella se veía borrosa. Las luces que habían iluminado las estancias, aún oscuras, le habían llamado la atención, junto con el sonido del coche que se estacionaba en el frente de la casa. Aún medio dormida y apenas vestida, Catherine se había dirigido escaleras abajo. No se le ocurría quién podría estar llegando a su puerta a esas horas perdidas de la mano de Dios; tampoco descartaba que se tratara de alguien que buscara a los dueños en un momento inconveniente. Hacía tres meses que el Teniente Coronel Shields y su familia, a quienes había conocido años antes, se habían reubicado en el continente, desocupando una propiedad de la que no querían desprenderse aún. Allí había entrado ella para cuidarla aunque, en ocasiones, los cinco dormitorios le parecieran demasiado. De todos modos, difícilmente encontrara un departamento de un ambiente a un precio tan bajo como aquella casa. Como en todos lados, (re)encontrarse con las personas indicadas en el momento oportuno no podía ser más que una ventaja.

Reconocía la voz, claro, y tras parpadear repetidamente esperó haber ahuyentado los últimos rastros del sueño, aunque no estaba convencida de ello. Sonrió, obviamente tomada por sorpresa, e indiscutiblemente deleitada ante la aparición. No creía lo que veía, pero estaba dispuesta a hacerlo. "¿Ya inauguraron el puente sobre el Pacífico? Viéndote, y a esta hora, soy capaz de creer que sí." Hacía apenas pocos días que se habían retomado los vuelos internacionales, pero seguramente no cualquiera podría viajar tan pronto. Abrió la puerta de par, el mero gesto una invitación inequívoca a que dejara atrás la cerrada oscuridad que antecedía el amanecer.

Holmes, la pasó dentro de la casa, cojeaba ligeramente, mientras miraba alrededor, lo espacioso de la habitación He dormido en sitios más pequeños,..es más, casi todos los sitios donde he dormido caben en esta casa -.

"No tengo nada que hacer hasta dentro de un par de días, así que he venido a salvarte de la inanición, por que no creo que con botellines de agua, puedas subsistir. Te propongo un gran desayuno de trabajo en el que nos pongamos al día y nos contemos nuestras aventuras, ...bueno las que no estén clasificadas para adultos"

Y después ampliando su sonrisa añadió "Claro que puedes haber cambiado y tener la nevera llena para los pequeños Jack, Jim y Cat, y tu maridito contable,..porque esta casa perece sacada de una serie de televisión"

Catherine rió ante la idea. Pero sí, aquélla parecía una casa sacada de alguna típica comedia de situaciones de familia numerosa. Habiendo notado la leve cojera, pero más porque quería que otra cosa, tomó a Jonathan del brazo y lo guió a través del hall principal hacia la estancia. Sobre los muebles, intactas, se encontraban las fotografías de los Shields, y la Capitán finalizó su recorrido frente a una en particular. "Tom, Dick, y Harry, para ser más precisos," le contestó, señalando una fotografía de los tres jóvenes y sus padres, tomada seguramente durante la última navidad que pasaran en Guam. "Me salieron bonitos, ¿no te parece?"

"Tus niños serían más guapos,...y lo más seguro es que más inquietos de lo que parecen estos, no creo que se hubieran dejado sacar una foto"

Ella sonrió en respuesta, negando con la cabeza ante la ocurrencia y, por algún motivo, apenas incómoda. Decidió cambiar de tema. "En cuanto a la heladera..." se encogió de hombros, recordando su departamento en D.C., donde las posibilidades se reducían a medio limón y agua mineral, hecho que Holmes no había olvidado. "Se puede elegir. ¿Desayuno americano, o continental?" Finalizó la pregunta, mientras el aire vibraba con el sonido del carillón de la pequeña reproducción del Big Ben a sus espaldas, anunciando que en quince minutos serían las seis. "Desde la terraza se puede ver la salida del sol... y puedo dedicarte una hora y media completa, tengo entrenamiento en la base a las ocho."

"Cualquiera de los dos Cat,..." respondió Holmes, "pero sólo con la condición de que me dejes prepararlo a mi, todavía recuerdo la experiencia de tu cocina". La miró a los ojos, y continuó, "Y si quieres podemos ir juntos a la base, quería verte" la verdad es que tenía ganas de verte "...para decirte un par de cosas directamente, antes de que los comentarios empezarán a recorrer los pasillos"

Al escuchar las últimas palabras de Jonathan, la respuesta preparada, no se puede hacer mucho con sólo limones, se desvaneció junto con su sonrisa. Apretó sus labios con fuerza durante un segundo mientras observaba fijamente un extremo alejado de la alfombra: estaba viviendo un mal presentimiento. Pasados un par de segundos asintió con la cabeza, mientras su cuerpo le recordaba que debía respirar.

"La cocina está a doscientos metros para allá," señaló, incapaz de no hacer la broma, aunque no necesariamente disfrutando hacerla como lo hubiera hecho apenas segundos antes, "y es toda tuya. Con una condición." Se giró para mirarlo a los ojos, aunque amenazaran con distraerla. "Primero las malas noticias."


"Malas Noticias" - Parte II
Jonathan Holmes Catherine Ford
Dr. Jonathan Holmes, Asesor gubernamental (Jonathan)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Holmes se giró y la miró directamente a los ojos, sopesó cual sería la mejor manera de empezar a contarlo todo, y la final se decidió por ser todo lo directo posible.

"Oficialmente, me han enviado a evaluar el proyecto en Guam,...ya sabes actividades, misiones, personal, colaborar para un mejor desarrollo y para que se logren todos los objetivos...Extraoficialmente, se me ha pedido que emita un informe desfavorable para cerrar esta Stargate". Antes de que ella pudiera decir nada, continuó, "Y ahora espero que el dueño de la casa te dejara en la cocina algún fuerte sustitutivo líquido de la comida, tenga ganas de un trago en condiciones, así que si te sientas conmigo creo que te lo podré contar todo". Se dio la vuelta y empezó a caminar hacia la cocina, su lesión parecía que se había empeñado en empezarle a doler todavía más.

Esperaba honestidad de él, sí. Brutal honestidad... también. Nada de las distintas facetas de Jonathan Holmes que había conocido, desde su primer encuentro en la UIC hasta el último en D.C. durante los últimos días del verano, no había sido más que honesto. Catherine lo siguió hacia la cocina, deseando servirle de apoyo para caminar, y partirle la cabeza con un florero. El jarrón hindú que debía valer más de lo que ella ganaba en un año seguramente estaba asegurado...

Furia sacó una cerveza de la nevera, se apoyó contra ella, y dio un largo trago de la botella antes de continuar. Sabía que lo que dijera desde ese momento cambiaría su relación, así que intentó medir sus palabras.

"No creo que descubramos nada nuevo diciendo en que estoy metido verdad"

Ella sonrió con tristeza, encaramándose sobre una de las banquetas del desayunador, dispuesta a escuchar lo que fuera necesario. "No puede ser mucho peor de lo que ya es, ¿o sí?" Lo miró fijamente, tratando de establecer si la respuesta sería un sí o un no antes que Jonathan comenzara a hablar, mientras él parecía estar más concentrado en la Corona que en devolver su mirada.

"Bueno", comentó Holmes "es algo más complicado que todo eso. Se me encargó crear un equipo que coordinara esfuerzos, que ayudara en los proyectos, evaluara posibilidades, de indicar nuevos caminos... una manera de ser más eficaces, a parte de ellos los conoces y bueno, la idea en si era...perfecta. Sabes que nunca he creído que fuera bueno, que este proyecto lo controlaran en exclusiva los militares, y que tampoco los políticos lo dirigieran a su gusto, por eso éramos el engranaje que a todos les venía bien. Conseguimos demostrar que era una idiotez el cerrar el portal, se unieron proyectos que se encaminaban en la misma dirección, con lo que los presupuestos se hacían más pequeños, y el trabajo daba frutos antes...luego paso todo esto, y cierto grupo esta presionando para tomar el control total, así que ambas partes parece que han llegado a un punto de acuerdo, y es el ceder el cerrar el portal de Guam, a cambio de que no cambien nada en la otra puerta."

Antes de seguir volvió a mirarla Concéntrese Doctor, si se pierde en su rostro no podrá continuar hablando "Así que aquí estoy, tengo dos días antes que el primer grupo parta en una misión,...los acompañaré para hacer una supervisión de campo, pero si todo va como quieren, creo que será la última misión por mucho tiempo que salga desde Guam"

Llegado este punto, Catherine comenzó a reír, y con ganas. Seguro que no se trataba de una broma pesada, sin embargo no podría haber salido mejor si la hubieran planeado. "¿Y quién está a cargo de esa salida, Jon? ¿No te dijeron?" No esperó respuesta. Se puso de pie nuevamente, para con la risa olvidada y un dejo de frustración. "No seré yo, ¿verdad?"

Holmes, apuro la cerveza, "Si, estarás al mando, aunque otra cosa me ha traído hasta aquí... y es el ofrecerte un puesto en mi equipo"

Catherine negó con la cabeza, mientras se paseaba de un lado a otro, siguiendo un costado de la isla de la cocina. "¿Querés evitarme el estigma de ser recordada como la última que llevó a un equipo por el Stargate de Guam? Porque no va a faltarme trabajo..." continuó paseándose, "si se cerrara el comando, el Departamento de Defensa mataría con tal de tenerme de regreso. Pero eso no va a suceder, porque..." se detuvo frente a él, y lo miró fijamente, "este comando no tiene por qué ser cerrado."

La tensión ya había rebasado todo lo que él esperaba, pero sabía que lo que dijera ahora añadiría mas leña "Eso lo sé Cat...lo que tengo que evaluar es que nos dará de ventaja tener abierto este portal, que el tenerlo cerrado, y lo tengo que hacer en todos los aspectos, desde el operativo, al económico y al político, pero no te ofrezco este puesto por eso. Lo que quiero, es... que no te arriesgues"

La Capitán bajó la cabeza, sintiéndose dolida, confundida y otro montón de cosas más. Se arrepentía de haber estado a punto de desatar su ira contra él, cuando debería agradecerle que, primero, hubiera pensado en ella. Con la excusa de retomar su paseo por la cocina, se aseguró de darle la espalda. No sabía qué hacer, mucho menos qué decirle... sin embargo tenía una única respuesta, que compartió en voz baja. "No puedo dejar de hacerlo, simplemente para dejar que lo haga otro."

Holmes, dejó la botella sobre la mesa, se acercó a ella, apoyando suavemente una mano sobre su espalda, el impulso justo que ella necesitaba para girar hacia él y encontrarse entre sus brazos. Catherine apoyó la cabeza sobre sus hombros, y cerró los ojos con fuerza, deseando que nada fuera verdad. Nada, excepto ese instante.

"Bueno, creo que será mejor que vaya a la base, a esta hora el mando ya debe de saber la buena nueva, y creo que tendré que presentarles mis respetos" Finalmente, Jonathan puso fin al interludio, cogió su chaqueta y de uno de sus bolsillos sacó una pequeña caja. "sabía que no aceptarías, así que espero que esto te proteja por mi, ha estado desde hace mucho tiempo en la familia, y siempre ha cumplido su misión". Se fijó en una foto pegada con imanes en la nevera. Tres niños posaban en la playa. "Si, cada vez estoy más seguro que los tuyos no estarían tan quietos, tu espíritu no acepta que le imponga nada ,...no te preocupes por acompañarme, sé donde esta la salida, además tienes que prepararte para ir a la base"

Salió de la casa mientras el sol empezaba a salir , se puso sus gafas de sol y entró en el coche, respiró muy fuerte antes de arrancar y mientras lo hacía miró hacia la casa Si quería impresionarla,...creo que lo he conseguido- . Puso la radio y la música le ayudo a recitar a Tennyson "Luchar, buscar, encontrar, y nunca rendirse"

Catherine, aún en la cocina, simplemente escuchó cuando se cerró la puerta y el sonido del jeep al encenderse. Con la caja entre sus manos, caminó en la dirección contraria que había tomado Jonathan, hacia la terraza. A pesar de que los primeros rayos del sol ya habían ahuyentado a la oscuridad, no podía sino sentir frío.


"En otro lugar"
Ana Reyes
Dra. Ana Reyes, Egiptologa (Ana)


Se encontraba en la ladera de la montaña, hacía sol y se estaba de maravilla, Ana estaba tumbada en la hierba meditando, intentando relajar su mente, entonces oyó un ruido a sus espaldas, se giró y vió al marine que solía estar en el pasillo de la base, el pasillo que estaba al lado de su despacho. El marine se le acercó.

-¿Doctora? tenemos que irnos, se acercan - Le dijo en tono apresurado.

-¿quien se acerca?- Ana miró detras de la espalda del marine pero no veía a nadie, había un bosquecillo de árboles un poco más allá.

- los goaulds, miles, doctora, estan escondidos en el bosque . - Le contestó el marine.

Ana pensó que el hombre estaba loco, tantas horas de rutinaria espera en ese pasillo le habrían afectado. Miraba al bosque y no veía aparecer a nadie.

- Mire, mejor será ir a la base, seguramente ha tenido algun tipo de alucinación, allí podrán ayudarle - Le dijo, y le indicó el camino para bajar de la ladera de la montaña.

- No, Doctora, no lo entiende, no estamos en la Tierra, estamos en otro planeta, y está lleno de goaulds.

Ana sintió un estremecimiento en la espalda, eso no podía estar ocurriendo, no podía ser, ella no recordaba haber cruzado el stargate, ni estar en otro planeta, estaba en la montaña cercana a su casa. Miró alrededor, y entonces vió a 100 metros de ella el stargate, era hermoso, con el aparato de llamada a su lado. Se sentía confusa.

- Salgamos de aquí. - dijo y echó a andar.

Se dirigieron apresurados al stargate y marcaron las coordenadas. Cuando se activó cruzaron al otro lado, antes de cruzar Ana echó un ultimo vistazo atras, pero seguía sin ver a nadie, goauld o no goauld.

Llegaron a una gran ciudad, el stargate se encontraba entre dos torres, Ana vió que en los pisos superiores de una de ellas había ocurrido un gran incendio, la gente gritaba. Apartó los ojos, miró al marine, que se había quedado a su lado.

- ¿Son los goaulds, estan en la tierra? - le preguntó el Marine a Ana.

- No, deje de obsesionarse con los goaulds, esto es algo normal que ha ocurrido ya, no esta ocurriendo ahora, ¿me comprende?, estamos en la tierra y todo es normal......- se detuvo cuando vió un avión acercarse y chocar contra la otra torre. el suelo retumbó bajo sus pies. Se abrió un agujero y empezó a caer.

- AHHHHHH - Ana no encontraba parada en la caida mientras solo oía su voz...

Entonces se despertó, estaba en el sofá de su apartamento, donde se había quedado dormida viendo las noticias. Un sudor frio inundaba su cuerpo, se metió una ducha, debía prepararse para dirigirse a la base. Debía ultimar los preparativos para la salida. El sueño que había tenido estaba todavía en su memoria, dejandole una sensación de vacio.


"Asombroso descubrimiento"
Madeleine Monteloup Catherine Ford
Dra. Madeleine Monteloup Parker, Bióloga-Botánica-Zoóloga (Yolanda)
Capitán Catherine Ford, Antropóloga (Blanca)


Madeleine llevaba toda la mañana trabajando en las fotos que se había sacado de las imágenes tomadas en P5S-365. A simple vista parecía una hoja de coca. Después de indagar sobre una de las fotos llegó a la conclusión de que se trataba la planta de la Erythrosylum coca. Madeleine la contempló con asombro. Una planta que se daba exclusivamente en la zona de los Andes. Había muchas variedades, pero esa era la primigenia de la cual partían la mayoría. El hecho de que apareciera en otro planeta corroboraba una vez más que a través del Stargate, los humanos se habían expandido por el universo.

- Deberíamos ir a tomar unas muestras a ese planeta. - pensaba Madeleine.

~ Vaya, presenta una pequeña variación. Las hojas parecen ligeramente mayores a las de aquí y un poco más alargadas, debe deberse a la climatología del planeta ~.

Se encontraba en estas indagaciones cuando entró por la puerta Catherine. Madeleine levantó la cabeza y lanzó una sonrisa de bienvenida a la Capitán.

"Bienvenida Capitán, a mi pequeño micromundo. Supongo que vendrá por las imágenes que nos trajeron para analizar."

Catherine asintió con la cabeza. Había pasado la mañana evitando, fundamentalmente, al visitante de la base. La cajita estaba segura en un cajón de su escritorio, pero aún no se había atrevido a abrirla.

"Buen día Madeleine... ¿sería demasiado preguntarte si tenés café antes de contarme tus conclusiones? Mi cafetera sigue descompuesta," sonrió aunque sin mucha alegría mientras se acercaba a la mesa de trabajo de la doctora.

Madeleine se quedó pensativa ~Humm, ¿habrán dejado los chicos algo?~, pensaba Madeleine, mientras se dirigía a la cafetera. Su cara se iluminó cuando contemplo en la jarra el café. Toco la jarra y se alegró más cuando descubrió que aún estaba caliente. Preparó una taza y se la ofreció.

"La noto preocupada Catherine, ¿problemas a la vista?, no será nada serio", Madeleine percibió que la cosa no andaba muy bien, la cara de Catherine reflejaba cierta preocupación que la inquietaba.

La Capitán se tomó algunos minutos para pensar antes de responder, pensando cuánto tiempo pasaría hasta que las noticias llegaran hasta Madeleine. Si bien pronto se sabría que Holmes estaba en el Comando, la versión oficial del motivo era la versión a respetar. A menos que alguno de sus superiores abriera la boca, ella no podía hacerlo, por más confianza que tuviera en la capacidad de Madeleine de guardar un secreto. Tampoco se sentía capaz de agobiarla a ella ni a nadie más con la posibilidad de que el Comando no volviera a enviar un equipo por la puerta. Con un suspiro, decidió evitar el tema, aunque se odiara por ello.

"Esperaba con ansias la oportunidad de salir..." sonrió con tristeza, "especialmente una salida *recreacional* como parece que será ésta. Pero ahora," se encogió de hombros, "no sé."

Aceptó la taza humeante, sin azúcar, con un simple "Gracias" antes de continuar.

"El entrenamiento de esta mañana fue especialmente duro, también," sabía que se iba por las ramas, pero se lo permitió. "Hasta hace veinte minutos estuve en el gimnasio, elongando..." se paró sobre la punta de sus botas en una perfecta quinta posición, para luego apoyar los talones con toda la dificultad que ello implicaba.

"Si pierdo la posibilidad de hacer esto, entonces el mundo va a estar realmente mal," finalizó, animándose un poco. No podía dejar de pensar en su conversación con Jonathan esa mañana, pero tampoco podía dejarse paralizar por ella.

Madeleine percibió que evitaba responder a la pregunta directamente, pero no quiso hacer hincapié en el tema, así que siguió a Catherine en su salida por las ramas. "¿Vamos a ir a por muestras?, eso es una buena noticia para mi, una salida de campo después de los últimos acontecimientos en la historia de este país nos distraerá un poco."

Madeleine aún recordaba su primera salida para tomar muestras, luego hubo otras, pero cómo la primera ninguna. Nunca la olvidaría.

"Sí, doctora, además de venir a ver qué ha podido sacar en limpio de esas fotos, he venido a informarle oficialmente que se la requerirá para participar de la excursión a P5S-365," finalizó con un guiño cómplice. Tanto por la falsa fachada al tratarla de *usted*, como por agradecimiento por no haber intentado profundizar más en el tema que Catherine deseaba evitar.

Sin embargo, estaba apunto de entrar en la parte espinosa, pero de la forma más casual posible. "Saldremos pasado mañana, a las ocho. Con compañía, entiendo que el Dr. Holmes, ¿lo recuerdas?, está en la base. Mientras tanto...¿qué hay con esas hojas?"

~ ¿El doctor Holmes irá en la expedición?, Ay, Dios mío, esto se va a complicar, siempre que ésta este hombre por medio las cosas no salen bien, empiezo a entender que Catherine esté preocupada, ¿qué demonios tramará?, es como la Parca, siempre que aparece no es para algo bueno ~, Madeleine no pudo reprimir la sensación que la inundó. Empezó a sentir un fuerte calor en la cara, seguramente se habría puesto roja cómo un tomate, siempre se le notaba cuando se ruborizaba. Pero cuando se trataba de Holmes no podía evitar sentir mil emociones, y la que más predominaba era la de la ira. No podía evitarlo, o ¿tal vez, esa reacción escondía algo más?, quién sabe. Madeleine intentó reponerse lo mejor que pudo, aunque dudaba mucho que lo hubiera logrado, y respondió a la pregunta de Catherine.

"Pues la verdad, estas hojas seguramente fueron llevadas allí por algún grupo de terrestres, por alguna cultura de origen precolombino, pero eso se lo dejo a los expertos en culturas; indudablemente son una especie de nuestro mundo. Con las muestras de algunas plantas podré identificarlas y clasificarlas mejor, dado que hay algunas diferencias, que supongo se deben a la climatología del planeta. Sus hojas son algo mayores y alargadas, se deberá supongo a un clima extremadamente húmedo cómo en las selvas de la Tierra"

"Bueno, respecto a eso..." la Capitán tomó otro sorbo de café. Había notado los sucesivos cambios en el rostro de Madeleine luego de que mencionara las *palabras mágicas*: primero el obvio ofuscamiento y su correspondiente contrapartida de disgusto, que no podía sino entender, recordando aquel incidente que protagonizaran ambos durante su entrenamiento en la UIC, que sin embargo fueron dando paso a la tranquilidad una vez embarcada en el tema de su especialidad.

"Respecto a eso," repitió, "he ahí el problema. Es un planeta desértico. No caluroso, más bien templado... pero ni la MALP ni la UAV pudieron mostrarnos nada que lejanamente pareciera de color verde. Tampoco hay cursos de agua a la vista. Sin embargo quienes vivieron allí conocían la planta... por ahora podemos especular con que las condiciones climáticas cambiaron dramáticamente, y que en la antigüedad la cultivaban, pero hasta que no estemos allí, tomemos muestras y las estudiemos, no vamos a saberlo. Además, hay cualquier cantidad de bajorrelieves, alguno tiene que contarnos algo más que lo que masticaban, ¿verdad?"

Ante la última frase de la Capitán Madeleine se relajó y sonrió respondiendo: "Por supuesto, habrá más bajorrelieves que nos indiquen más sobre su cultura y su forma de vida. No obstante, estoy segura de que en algún momento del tiempo ese planeta era verde, con ríos mares y hasta lagos, supongo. Desde luego el cambio tuvo que ser bastante drástico para que actualmente sea un desierto. Seguro que esos Goa´ulds tienen que ver con ese cambio drástico.

"No me extrañaría," Catherine coincidió con ella. "Aunque los Goa'ulds no son los culpables de todos los males de esta galaxia," suspiró, inconscientemente inmersa en los mismos pensamientos que trataba de evitar desde temprano, "lamentablemente."

Madeleine la contempló unos instantes, el suspiro de la Capitán la hizo sospechar que algo había de fondo con la misión. En toda la semana hubo salidas por el Stargate, y de repente una y a toda prisa. Algo que no entendía estaba ocurriendo.

"Catherine disculpa que te pregunte tan directamente, pero, ¿hay algún problema que deba saber sobre esta misión?"

La Capitán tragó saliva. No esperaba la pregunta, aunque no le extrañaba, considerando la fuente... y el hecho de ella misma que no lograra mantener la boca cerrada para evitar decir exactamente lo que pensaba. Alzó una ceja finamente arqueada mientras tomaba aire para darse tiempo a pensar qué responder sin revelar *exactamente* lo que sucedía.

"Bueno, Madeleine, en estricta confidencia..." Apretó los labios con suavidad, buscando dónde sentarse y apoyando la taza sobre la mesa de trabajo mientras lo hacía. "Seguramente no conozco lo suficiente como para realizar una evaluación de juicio, pero no me resulta simpático llevar a pasear gente de fuera del Comando. Especialmente los que vienen desde D.C., por más aprecio que sienta por ellos." ~ O por *él* ~. Sus ojos se encontraron con los de la doctora. "Que esto quede entre nosotras, por favor."

Madeleine sostuvo la mirada de Catherine. La única persona a la que podía referirse que no era del Comando era sin duda alguna el doctor Holmes. Puso cara de disgusto. Si la Capitán se mostraba molesta ante la presencia del Dr. Holmes es que el asunto era más complicado. Sin duda alguna la * pequeña excursión * estaba relacionada con él. La última frase le sirvió a Madeleine lo suficiente para responder: "No se preocupe Capitán, mis labios están sellados." ~ Tratándose de Holmes, prefiero casi no saber el fondo del asunto. ~ "Bueno Capitán, creo que voy a seguir estudiando el resto de las imágenes, a ver que más se puede descubrir. Además si vamos a pasearnos por ese planeta, quiero ponerme en antecedentes y estar preparada, en los desiertos también pueden existir ciertas formas de vida."

"Esperemos que ninguna de ellas piense..." Catherine agradeció por el café antes de terminarlo, ponerse de pie, dejar la taza en su lugar, y encaminarse hacia la puerta. Su cabeza ya estaba ocupada calculando el recorrido más complicado para llegar a su oficina: el que la mantendría alejada de todos los lugares donde tenía posibilidades de encontrarse con la persona que quería evitar.


"En buena compañía"
Dara Santer
Dra. Dara Santer, asirióloga (Marta)


Dara contempló, sentada sobre la aun tibia arena de la playa, como el día se apagaba sobre la bahía. Se dejó llevar por el egoísmo, y por primera vez en días y sin ningún sentimiento de culpabilidad, para sentirse el centro del mundo. Que la belleza era una excelente terapia era algo que le había enseñado su padre. "Incluso si te parece banal o superficial, Dara, no es más que una realidad."

"Es un bonito atardecer, ¿no crees, Drake?"

Drake la miró de reojo, apenas ladeando la cabeza. Su atención estaba fija en un grupo de tres personas que se corrían justo en la orilla de la playa. Dara siguió a los corredores con la mirada, sintiendo una pequeña punzada de culpabilidad. Había bajado a la playa con la intención de hacer un poco de ejercicio, pero al final se había echado atrás. Drake, como adivinando estos sentimientos, le dirigió una mirada acusadora.

"¿Sabes esa ampolla? ¿La del dedo meñique? Me estaba molestando cuando bajaba a la playa... era lo que le decía a Lucy cuando llegaste..."- se excusó, consciente de que Drake no se tragaría una excusa tan burda.

Drake agachó la cabeza, y Dara hubiera jurado que negaba con la cabeza, como riéndose de la disculpa (el autoengaño, en realidad) que le estaba dando.

"No sé porqué te pones así, Lucy lo entendió perfectamente!!!"

"Guau!"- fue toda la respuesta que obtuvo del enorme labrador negro propiedad de Lucy, su vecina. Decididamente no le iba a convencer. Así que decidió comprar su perdón con unas caricias detrás de las orejas, algo que le encantaba.

El animal se acercó más a ella. Le encantaba que le rascaran las orejas y manifestó su alegría meneando el rabo y acercando su cara a la de la Dara.

"Ni se te ocurra lamerme, Drake, no... sabes que no lo soporto... no, no, no, no, no..."- protestó intentado alejarse de lo que se avecinaba. Como era de esperar todo fue en vano, y sin saber muy bien cómo Drake había ganado la partida demostrándole con creces cuánto le agradecía los mimos.

Dara rompió a reir a carcajadas, y Drake, envalentonado con la reacción de su amiga continuó con sus muestras de cariño. A duras penas, Dara consiguió levantarse y zafándose del abrazo perruno, echó a correr en dirección a la orilla. Parecía que al final, sí haría algo de ejercicio.


Fecha real: 03-12-2004
 

Stargate: Alianza es un juego de rol por e-mail, basado en la serie de televisión Stargate SG-1.
Stargate, Stargate SG-1 y Stargate Atlantis son propiedad de MGM-UA Worldwide Television, Showtime,
Gekko Film Corp., Glassner/Wright Double Secret Productions y Stargate SG-I Prod. Ltd. Partnership.